
Foto: Gerardo Iratchet/Tendencia de Noticias
La jornada de Liderando Futuro, que reunió en el Hotel Sheraton de Tucumán a más de 600 empresarios bajo la consigna de evolucionar como líderes en un mundo tecnológico, fue escenario de una paradoja singular: la presencia de Rusherking (Thomas Nicolás Tobar) como disertante final. A sus 24 años, una edad en la que muchos apenas inician su camino profesional, el artista santiagueño se presentó ante un foro de ejecutivos para hablar de legado y mentalidad empresarial. Durante la charla, moderada por el director ejecutivo de UNAJE, Julián Losardo, Rusherking desarmó la imagen del ídolo juvenil para mostrar a un emprendedor metódico que, a pesar de su explosiva fama mundial, sostiene que el éxito reside en los valores genuinos y el apoyo familiar.
Rusherking recordó con humildad sus comienzos en Santiago del Estero, donde la escasez económica fue el primer desafío a superar. Relató que sus objetivos se gestaron en un entorno de esfuerzo compartido: “Al principio también en mi casa no teníamos un mango, con un préstamo de mi padre y lo que estábamos juntando de la escuela, pudimos armar el estudio en mi casa y así empecé a grabar”.
Thomas comenzó a escribir sus propias canciones y a participar en competencias de freestyle con apenas 15 años en su provincia natal. En esa etapa formativa, su ambición no era la competencia, sino la conexión: “Siempre de chico tuve ese pensamiento, pero siempre con el objetivo de querer transmitir. Nunca lo hice por 'quiero competir con aquel'... sino que siempre mi objetivo fue transmitir”. Aquel adolescente que pasaba las madrugadas pensando en el alcance de sus letras hoy acumula más de 2.000 millones de reproducciones en sus canciones.

El éxito internacional del cantante no fue un proceso lento, sino un estallido vinculado a un cambio en los hábitos de consumo global. “Llegamos de forma inconsciente en un momento del mundo y de la Argentina también raro... para mí la explosión fue la pandemia. El consumo de la gente empezó a aumentar muchísimo”, explicó el artista sobre el fenómeno que lo llevó a llenar estadios y teatros. Sin embargo, esa vertiginosidad lo impulsó a buscar nuevos horizontes fuera de los escenarios.
Convencido de que una carrera sólida se construye con visión de negocios, Rusherking adquirió la masterfranquicia para Argentina y el Cono Sur de Pastasole, una marca nacida en Estados Unidos. Sobre este rol como empresario, detalló: “Nació por una necesidad de nunca quedarme quieto, de siempre querer demostrarme a mí mismo que puedo lograr objetivos. Necesitaba un momento de parate en la música... decidí dónde poner mi energía y ahí fue que surgió la idea de Pasta”. El cantante se involucró de tal manera que, en los primeros días de apertura, se lo podía ver en el local trabajando a la par de su equipo: “Pasamos de cantar a estar ahí al frente hirviendo las pastas... yo quería formar parte de ese bebé que había creado”.
Mensaje a la juventud y el valor de lo genuino
Ante la consulta sobre qué consejo daría a las nuevas generaciones en una era dominada por la inteligencia artificial y la superficialidad digital, Rusherking enfatizó la disciplina y la identidad. “El mensaje más importante es esto de todo el tiempo ponerse ese granito de arena adelante e ir a buscarlo; mostrar disciplina y pasión”, señaló. Para el artista, el diferencial hoy es la humanidad: “En un mundo recontra superficial... lo que se valora más es el ser humano, lo genuino. Creo que ese consejo es para cualquiera que arranque un proyecto: mostrarse como uno es y tener claro a dónde quiere llegar”.

Lo que comenzó como un sueño de adolescente terminó convirtiéndose en una trayectoria internacional con escenarios agotados y colaboraciones con los artistas más importantes de Latinoamérica. Pero al reflexionar sobre sus verdaderos hitos, Rusherking no mencionó sus 5 millones de oyentes mensuales en Spotify, sino a su entorno íntimo: “Donde uno valora el éxito es cuando tenés esa recaída... lo que más contento me pone es que en todas las cosas me acompañó mi familia. Todas esas pequeñas cosas son los logros más grandes; mantener a mi familia, que no le falte nada... eso es lo que me hizo grande”.
Para finalizar su intervención en el Sheraton, Rusherking hizo un llamado a derribar las barreras mentales y los estigmas que pesan sobre los jóvenes que incursionan en el mundo corporativo o en géneros urbanos como el trap. “Me gustaría quitar esto de los prejuicios. 'Él es chico' o 'él viene del trap' y quizás no está preparado para esto”, manifestó con firmeza. Su mensaje final fue una invitación a la acción sin importar el calendario: “Quiero transmitir que, teniendo la edad que tengas, podés hacerlo de todas formas y no tiene por qué haber prejuicios sobre eso. Se puede hacer todo a cualquier edad”.